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ESTILOS DE VIDA:
 
Estilos de vida y medio ambiente son dos conceptos que a menudo están presentes en charlas, documentos, o en los medios de comunicación al hablar de salud. En concreto, en la enfermedad inflamatoria intestinal, también se encuentran dentro del vocabulario utilizado tanto al hacer una descripción de la enfermedad como a la hora de dar consejos de salud a los pacientes.

Entendemos por medio ambiente el espacio en el que las personas realizan su actividad, día a día, y que está condicionada por múltiples factores, como los físicos (país, vivienda, barrio), los sociales (situaciones de marginalidad) o laborales (tipo de trabajo o contrato laboral).

El medio ambiente, en mayor o menor medida, influencia en la calidad de vida de las personas y de forma voluntaria o involuntaria en sus estilos de vida. Los estilos de vida serían la forma de vivir de las personas, que al igual que el medio ambiente, están determinados por un conjunto de factores (físicos, sociales o laborales) que dependerán tanto del individuo como del complejo entorno que le rodea, dando lugar a estilos de vida más o menos saludables.

Es de especial importancia los estudios cuyas conclusiones presentan al medio ambiente y a los estilos de vida como determinantes de la salud con un gran efecto sobre la salud de la población ( Lalonde, 1974).

Adquirir un estilo de vida lo más saludable posible parece ser garantía de salud. Además, es de especial relevancia en el contexto que nos ataña, el de la enfermedad inflamatoria intestinal, ya que factores como el estrés, la ansiedad, el tabaco o los cambios en los estilos de vida se han visto implicados en el estudio de la incidencia de la E.I.I. en Europa o en los estudios acerca de los factores desencadenantes o determinantes en la evolución de la enfermedad (brotes).

Estrés y E.I.I.
La enfermedad inflamatoria intestinal es una enfermedad de causa desconocida. En este sentido, se han realizado diferentes estudios en un intento de conocer los diferentes factores que pueden desencadenar la enfermedad o aumentar el riesgo de exacerbaciones (Brotes). La posibilidad de que la enfermedad, tanto la colitis ulcerosa como la enfermedad de Crohn, pueda ser desencadenada por el estrés o por el malestar emocional, o bien que éstos influyan en la evolución de la misma, ha sido objeto de estudio a lo largo de los años. De hecho, la idea de que el estrés pueda influir y desencadenar brotes de la enfermedad inflamatoria intestinal tiene una larga historia. Sin embargo, existen diversos estudios contradictorios realizados en humanos. A continuación, mencionaremos algunos de dichos estudios: .

1) Por un lado, un artículo publicado en 1991 por North y colaboradores no consiguió demostrar que las situaciones de estrés emocional se asociaran con un mayor riesgo de padecer exacerbaciones de la enfermedad inflamatoria intestinal.
2) Por el contrario, otro estudio realizado en el mismo año por Garret y colaboradores, sugiere que algunos pacientes con enfermedad de Crohn (no todos) pueden tener mayor número de síntomas de la enfermedad sometidos a un estrés emocional diario. Además, un estudio más reciente publicado por Susan Levestein y colaboradores en el año 2000, sugiere que en la colitis ulcerosa un corto periodo de estrés emocional no aumenta el riesgo de tener exacerbaciones de la enfermedad, sin embargo, este riesgo parece estar aumentado en aquellos pacientes que están sometidos a un periodo largo de tiempo de estrés emocional.

3) Además, se conoce que existe una relación estrecha entre el tracto gastrointestinal y el sistema nervioso central. De hecho, personas que sufren estrés emocional, pueden tener dolor abdominal y cambios en la movilidad de los músculos intestinales.

4) Y por último, estudios realizados en el laboratorio han demostrado que el estrés puede producir una disminución de la respuesta del sistema inmune, lo que se puede asociar a un incremento de enfermedades.


Por los diferentes estudios realizados parece que el estrés o el malestar emocional puede influir en el desarrollo de la enfermedad inflamatoria intestinal, produciendo un mayor riesgo de padecer exacerbaciones de la enfermedad. Sin embargo, parece poco probable que el estrés juegue un papel importante como agente causal de la misma.

 

Tabaco y E.I.I.
Como todos sabemos, el hábito de fumar se ha relacionado con diversas enfermedades, tales como las enfermedades cardiovasculares (infarto agudo de miocardio) o respiratorias (bronquitis crónica, enfisema pulmonar, etc...).

Como era de esperar, dado que la enfermedad inflamatoria intestinal se da con mayor frecuencia en determinadas zonas geográficas y con una mayor incidencia en las zonas desarrolladas, se han realizado diversos estudios epidemiológicos con el fin de determinar qué factores ambientales pudieran desencadenar la enfermedad, entre ellos el tabaco:


1) En este sentido, parece que los fumadores tienen un riesgo menor de desarrollar colitis ulcerosa y, el no fumar, y sobretodo el abandonar el hábito tabáquico, puede estar relacionado con un aumento de la incidencia de la enfermedad.

2) Por otro lado, el papel del hábito tabáquico en la enfermedad de Crohn es más controvertido: en general, el fumar sí parece estar relacionado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Crohn y con un aumento en la tasa de recidiva clínica de la enfermedad, incluso algún estudio relacionaba este efecto con el número de cigarrillos consumidos.


¿Por qué el tabaco puede proteger contra la colitis ulcerosa?

Como hemos mencionado anteriormente, diversos estudios han demostrado que los fumadores tienen menos probabilidades de desarrollar la colitis ulcerosa que los no fumadores. Además, el primer brote de la enfermedad ocurre con mayor frecuencia dentro del primer año después de dejar de fumar. ¿Qué ingrediente tiene el cigarrillo que protege frente a la colitis? No es fácil de contestar a esta pregunta, pero parece ser que la nicotina es la responsable, aunque los resultados obtenidos en diferentes estudios no son concluyentes.

¿Cómo pude actuar la nicotina?

El mecanismo de acción de la nicotina en la colitis ulcerosa no es bien conocido. Parece que la nicotina puede tener un cierto papel como regulador de la respuesta inmune, sobre todo a nivel de los linfocitos T. Además, la nicotina puede disminuir determinadas sustancias del organismo que pueden participar en estimular la inflamación del intestino. Por último, también parece aumentar un corticoide natural producido por el organismo llamado "cortisol", cuya acción es similar a la prednisona (ver tratamiento). Sin embargo, a pesar de estos estudios, lo que sí parece claro es que el hábito tabáquico por sí solo no parece ser un factor lo suficientemente importante como para explicar el desarrollo de la enfermedad en personas con susceptibilidad genética a padecerla.

Ejercicio físico y E.I.I.
Desde hace tiempo, se recomienda el ejercicio físico moderado para una vida más saludable. Incluso, se ha sugerido un efecto beneficioso del mismo en la prevención de diversas enfermedades crónicas, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes melitus y la artritis reumatoidea. También, en los últimos años, se han realizado diversos estudios para valorar los efectos beneficiosos del ejercicio en esta enfermedad crónica que nos ocupa, como es la enfermedad inflamatoria intestinal. A continuación, nombraremos los más importantes:

1. En un estudio realizado por un grupo canadiense en 1999 (Collen P y colaboradores), se demostró que los pacientes que padecían una enfermedad de Crohn eran capaces de tolerar perfectamente un ejercicio de baja intensidad (pasear) y con una duración de 12 semanas. En este estudio, se demostró que el ejercicio físico realizado durante dicho tiempo no aumentaba el riesgo de padecer exacerbaciones de la enfermedad. Además, el ejercicio mejoró el estrés de los pacientes estudiados.

2. Por otro lado, en otro estudio realizado en 1998 (Richard Robinson y colaboradores) se demostró que un programa de ejercicio físico realizado en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, era un método potencialmente efectivo para aumentar la masa ósea de estos pacientes, y por tanto, un método que producía un menor riesgo de padecer osteoporosis y fracturas de los huesos.

En general, el ejercicio físico moderado es saludable y recomendable en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal en fase de remisión, incluso, puede tener diversos efectos beneficiosos para la salud, como así demuestran diversos estudios. Sin embargo cuando se padece un brote de la enfermedad, se recomienda disminuir la actividad física del paciente. "Durante un brote es mejor el descanso", aunque esto no quiere decir que el paciente se "meta en la cama" sino que sería recomendable priorizar las actividades cotidianas. Según la intensidad del brote y el tipo de trabajo que se realiza, podría ser recomendable coger la baja laboral de forma puntual, ya que de esta forma se podría garantizar un tratamiento lo más completo posible: tratamiento según la indicación médica e intensificar el reposo intestinal a través de la dieta y de la disminución de la actividad física y/o intelectual.