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EPIDEMILOGIA:
Incidencia:
La incidencia general en todo el mundo de la colitis ulcerosa es de 5 a 18 pacientes por 100.000 habitantes/año, mientras que la incidencia de la enfermedad de Crohn es de 1 a 10 pacientes por 100.000 habitantes/año.
El último estudio epidemiológico en España demostró una incidencia de 9 pacientes por 100.000 habitantes/año con respecto a la colitis ulcerosa, y de 6 pacientes por 100.000 habtiantes/año con respecto a la enfermedad de Crohn.



Edad, raza y sexo:

La enfermedad inflamatoria intestinal puede aparecer a cualquier edad, aunque tiende a manifestarse en adultos jóvenes (entre 20 y 40 años), con un segundo pico de incidencia entre los 55 y los 65 años. Aparece con mayor frecuencia en la raza blanca, los judíos parecen ser especialmente susceptibles a padecerla, y afecta por igual a ambos sexos.

Distribución geográfica :
Existe una distribución diferente de la enfermedad inflamatoria intestinal según las áreas geográficas. Hay una mayor incidencia de la enfermedad en la zona norte de Europa y de Estados Unidos, así como en las zonas industrializadas respecto a las rurales. En nuestro Continente la incidencia en Escandinavia y en el Reino Unido es mayor que en Alemania, y claramente superior a los países de la zona mediterránea como Francia, España, Italia, o Grecia. Algo similar ocurre en los Estados Unidos, donde la incidencia es mayor en los estados del norte como Wisconsin y Washington, frente a los estados del sur como Nuevo Méjio, Arizona y Tejas. Las zonas de baja incidencia son Asia, América Central y Sur.

ETIOLOGIA:

La enfermedad inflamatoria intestinal es una enfermedad de causa desconocida. Sin embargo, a lo largo de la historia se han realizado diferentes estudios en un intento de conocer los diferentes factores que pueden desencadenar la enfermedad. Entre ellos cabe destacar factores ambientales, genéticos e inmunológicos.

Factores ambientales:

El hecho de que la enfermedad inflamatoria intestinal se de con mayor frecuencia en determinadas zonas geográficas y tenga una mayor incidencia en zonas industrializadas, ha hecho pensar que puedan existir diversos factores ambientales que la desencadenen. Entre ellos destaca la dieta y el tabaco.

Dieta:
La exposición constante del tracto gastrointestinal a los productos ingeridos, ha determinado que la dieta fuese un área importante de investigación. Dada que la enfermedad tiene una mayor incidencia en zonas industrializadas, parecería lógico pensar en que la dieta que se realiza en estas zonas, rica en grasas y pobre en fibras, pudiera tener un efecto desencadenante de la enfermedad inflamatoria intestinal. Sin embargo, diferentes estudios epidemiológicos se han realizado en este sentido sin llegar a una conclusión clara.

Tabaco:
Se han realizado diversos estudios que tratan de relacionar el hábito tabáquico con el desarrollo o no de la enfermedad inflamatoria intestinal. Parece que los fumadores tienen un riesgo menor de desarrollar colitis ulcerosa y, el no fumar, y sobretodo abandonar el hábito tabáquico, puede estar relacionado con un aumento en la incidencia de dicha enfermedad.

Por otro lado, el fumar sí parece estar relacionado con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Crohn y con un aumento de las tasas de recidiva clínica de la enfermedad, incluso algún estudio relacionaba este efecto con el número de cigarrillos consumidos. De todas formas, el hábito tabáquico por sí solo no parece ser un factor lo suficientemente importante como para explicar el desarrollo de la enfermedad en personas con susceptibilidad genética a padecerla.




Factores genéticos:
La enfermedad inflamatoria intestinal no es una enfermedad hereditaria, aunque familiares directos de un paciente afecto tienen una mayor predisposición a padecerla que el resto de la población normal (predisposición genética).

Factores inmunológicos:
En el tracto gastrointestinal existe un sistema defensivo inmunológico constituido fundamentalmente por los glóbulos blancos o leucocitos.
En condiciones normales, la mucosa intestinal está en contacto con diversos antígenos microbianos y alimentarios, sin que se produzca la activación de dicho sistema. Sin embargo, por algún mecanismo todavía no bien conocido, en la enfermedad inflamatoria intestinal se produciría la activación del sistema inmune frente a los diversos antígenos y desencadenar una respuesta contra el propio tejido intestinal, produciéndose una reacción inflamatoria que puede afectar sólo la mucosa en el caso de la colitis ulcerosa, o bien toda la pared en el caso de la enfermedad de Crohn.