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El estreñimiento se define como una defecación
infrecuente (menos de tres veces /semana) de heces secas y duras.
En ocasiones, los pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal,
sobretodo los que padecen proctitis, pueden tener estreñimiento.
Hay que tener en cuenta que la formación de heces duras
y secas puede dar lugar a ligeras emisiones de sangre roja por
el ano, ya sea por erosionar la propia capa mucosa del recto,
o bien, por la formación de fisuras anales. La aparición
de esta sangre no está relacionada con un brote de la enfermedad
sino que se debe a un problema anal que habrá que solucionar
para evitar las molestias que provoca y las confusiones a las
que puede llevar.
La disminución del contenido de fibras de la dieta, puede
ser un factor importante en la aparición o empeoramiento
del estreñimiento. Por ello, es importante valorar cada
caso para ajustar individualmente la cantidad de fibras en la
dieta.
Para prevenir o resolver el estreñimiento es aconsejable
realizar un consumo de fibra de unos 20g/día que es, más
o menos, el consumo medio en España con una dieta equilibrada.
Se recomienda una proporción 3/1 entre fibra insoluble
y soluble ya que así se obtienen beneficios de los dos
tipos de fibras: aumentar el volúmen de las heces, hacerlas
más blandas por su mayor contenido en agua y regular el
tránsito intestinal. Recordamos que la fibra soluble se
encuentra mayoritariamente en las frutas y la fibra insoluble
en cereales integrales, verduras y en las legumbres (piel) (ver
apartado de fibra). Es muy útil también beber unos
2litros de agua al día para ayudar a reblandecer las heces.
Las dietas ricas en fibras pueden producir molestias como la flatulencia
(sensación de de hinchazón por aumento de gas intestinal),
sobre todo si su incorporación se realiza de forma brusca.
Se recomienda, por lo tanto, que su inclusión en la dieta
ser realice de forma progresiva.
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