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DÉFICIT NUTRICIONALES: |
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El impacto de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal en el
estado nutricional del paciente que la padece es notable y,
si ésta debuta antes de la pubertad, puede comprometer
el desarrollo de éste.
En la enfermedad de Crohn con afectación de intestino
delgado puede ser frecuente la malnutrición por maldigestión
y/o malabsorción de las proteínas, grasas, carbohidratos,
y de una variedad de sales minerales y vitaminas de la dieta,
mientras que la afectación exclusiva del colon comporta
una correcta absorción de nutrientes.
De todos modos, la restricción en la ingesta, el aumento
de los requerimientos energéticos y la pérdida
intestinal de proteínas, entre otros factores, pueden
abocar al paciente, de igual modo, a múltiples deficiencias
de vitaminas y minerales y a un estado de malnutrición
calórico-proteica en el que la pérdida de peso
no es una medida adecuada para evaluar su severidad. Secundariamente,
muchos pacientes presentarán intolerancias a componentes
de la dieta como a la lactosa de la leche.
Mantener un adecuado estado de nutrición es beneficioso
para el curso de la enfermedad influyendo notablemente en
la inflamación, evolución de fístulas
y respuesta al tratamiento.
Necesariamente, las recomendaciones dietéticas a seguir
deben individualizarse en función del tipo de enfermedad
y del segmento intestinal afectado.
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DÉFICITS VITAMÍNICOS: |
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En la enfermedad inflamatoria intestinal se pueden producir deficiencias
vitamínicas. Uno de los principales factores que puede condicionar
la carencia de una vitamina, es si el intestino delgado está afectado
por la enfermedad. Por tanto, la enfermedad de Crohn que se localiza
a ese nivel, es la que con mayor frecuencia puede tener dichos
déficits. Así todo, existen otros factores que pueden participar
en una carencia vitamínica tanto en la enfermedad de Crohn como
en la colitis ulcerosa, como son la pérdida de apetito, disminución
de la ingesta dietética, náuseas, dolor abdominal, etc...
Dentro de este apartado, el déficit de vit B-12 es uno
de los más frecuentes en la enfermedad inflamatoria intestinal,
fundamentalmente en aquellos pacientes con enfermedad de Crohn
que afecta al íleon, o bien cuando esta parte del intestino ha
sido resecada quirúrgicamente. En estos casos, el intestino no
es capaz de absorber la vitamina y esto puede conducir a la aparición
de una anemia. Para evitarlo, en muchos casos se requiere la administración
de vit B-12 intramuscular una vez al mes.
Otro déficit vitamínico que puede ocurrir con relativa frecuencia
es el déficit de vit-D. Esta vitamina es absorbida junto
con el calcio en el intestino delgado para la correcta mineralización
del hueso. Una disminución de la ingesta o bien un déficit de
absorción de la misma por la inflamación intestinal, puede dar
lugar a una incorrecta mineralización del hueso (osteoporosis).
Con el fin de evitar la carencia de esta vitamina, se podría intentar
aumentar la ingesta dietética de la misma con alimentos ricos
en vitamina D.
También puede ocurrir un déficit de ácido fólico, fundamentalmente
en aquellos pacientes que están en tratamiento con sulfasalazina
que puede interferir en su absorción. Si el déficit de ácido fólico
es acusado, se puede producir anemia. Con el fin de prevenirla,
los pacientes podrían tomar alimentos ricos en ácido fólio. Así
todo, si la ingesta de estos alimentos no es suficiente para corregir
el déficit, se puede administrar ácido fólico en comprimidos por
vía oral.
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DÉFICITS DE MINERALES: |
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El más frecuente es el déficit de hierro, que normalmente
se produce por pequeñas pérdidas de sangre a través del intestino
ulcerado e inflamado, aunque también puede ocurrir por una disminución
de la ingesta. Si el défict de hierro es acusado, se puede producir
anemia. Para el tratamiento de la misma, se pueden ingerir alimentos
que contengan hierro, tal como la carne y el pescado. En ocasiones,
se requiere la administración de hierro por vía oral, y si el
déficit es importante, se puede administrar por vía intramuscular
o endovenosa.
Otra carencia mineral que puede ocurrir en la enfermedad inflamatoria,
es el déficit de calcio. Este déficit sólo, o en combinación
con carencia de vitamina D, puede conducir a una incorrecta mineralización
del hueso. La carencia de calcio puede ser debida a una pobre
ingesta de este mineral en la dieta, o también en aquellos pacientes
donde se han realizado resecciones intestinales quedando como
resultado un "intestino corto". En estos casos habría que intentar
aumentar el aporte dietético de calcio. En ocasiones, el aumento
de productos que contienen calcio (leche, productos lácteos) pueden
empeorar los síntomas digestivos de la enfermedad. En estos casos,
el tratamiento con suplementos de calcio podría estar indicado.
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FÁRMACOS Y DÉFICITS
VITAMÍNICOS: |
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Determinados tipos de medicamentos utilizados para el tratamiento
de la enfermedad, pueden producir algunos déficits vitamínicos.
A continuación citaremos aquellos fármacos que con mayor frecuencia
pueden producirlos. Hay que tener en cuenta que no siempre se
va a producir una carencia vitamínica al tomar dichos medicamentos.
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Sulfasalazina (SalazopirinaR): |
La sulfasalazina puede interferir
con la absorción del ácido fólico. Por tanto, su uso en la enfermedad
inflamatoria intestinal puede dar lugar a un déficit de esta vitamina.
Si el déficit progresa, puede aparecer anemia. Para prevenirla,
los pacientes que están en tratamiento con sulfasalazina, podrían
tomar alimentos ricos en ácido fólio, como frutas, patatas, legumbres,
hígado, etc... Así todo, si la ingesta de estos alimentos no es
suficiente para corregir el déficit, se puede administrar ácido
fólico en comprimidos por vía oral.
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Corticoides: |
Los corticoides pueden interferir
en la absorción de calcio, además de disminuir directamente la
formación de masa ósea. Por ello, los pacientes en tratamientos
con corticoides de forma prolongada, pueden tener un mayor riesgo
de falta de calcio en los huesos (osteoporosis). Para prevenir
estos efectos adversos de lo corticoides, el paciente debería
aumentar la ingesta de calcio en su dieta. En ocasiones, el aumento
de productos que contienen calcio (leche, productos lácteos) pueden
empeorar los síntomas digestivos de la enfermedad. En estos casos,
el tratamiento con suplementos de calcio podría estar indicado.
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Metotrexato: |
El metotrexate también puede disminuir
la absorción de ácido fólico. Por tanto, su uso en la enfermedad
inflamatoria intestinal puede dar lugar a un déficit de esta vitamina.
Si el déficit progresa, puede aparecer anemia. Para prevenirla,
los pacientes que están en tratamiento con metotrexato, podrían
tomar alimentos ricos en ácido fólio, como frutas, patatas, legumbres,
hígado, etc... Así todo, si la ingesta de estos alimentos no es
suficiente para corregir el déficit, se puede administrar ácido
fólico en comprimidos por vía oral.
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