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DIETA EN SITUACIONES ESPECIALES:  
Dieta y cirugía  
Intolerancia a la lactosa  
Estreñimiento y E.I.I  
Prebióticos y Probióticos  
Tratamientos nutricionales

INTOLERANCIA A LA LACTOSA:
Definición:

Es una situación en la que existe un déficit parcial o total de una proteina (enzima) llamada lactasa, que es la encargada de romper la lactosa (azúcar que se encuentra en los productos lácteos) en 2 azúcares más sencillos para que puedan ser absorbidos por el intestino.

Relación con la enfermedad inflamatoria intestinal:
La intolerancia a la lactosa es una de las situaciones patológicas más prevalentes en el mundo. Por ello, no es sorprendente que un paciente con colitis ulcerosa o con enfermedad de Crohn también tenga asociada una intolerancia a la lactosa.

Epidemiología:

La intolerancia a la lactosa geográficamente se distribuye por todo el mundo. Afecta por igual a ambos sexos, y las etnias que con mayor frecuencia tienen esta patología son los judíos y los asiáticos. Para hacernos una idea de lo frecuente que es esta situación, aproximadamente unos 50 millones de estadounidenses tienen un déficit total o parcial de lactasa.

Síntomas:
En las personas en las que los niveles de lactasa son bajos o ausentes, la lactosa ingerida en la dieta no se rompe y se fermenta en el intestino, produciendo molestias abdominales como dolor, gas y diarrea. Estos síntomas varían en función de cada paciente y de la cantidad de lactosa que se haya tomado.

Diagnóstico:
El diagnóstico de la intolerancia a la lactosa se puede realizar de forma sencilla con un "test del aliento de hidrógeno". El test del aliento consiste en beber un preparado líquido con lactosa y soplar durante 5 horas en una bolsa cada 30 minutos, recogiéndose la cantidad de hidrógeno que se elimina en el aire exhalado. La cantidad de hidrógeno eliminado determinará el diagnóstico de intolerancia a la lactosa. Esta prueba requiere una preparación previa, que consiste fundamentalmente en evitar la toma de antibióticos en las 2 semanas previas a la realización de la misma, así como evitar la ingesta de hidratos de carbono (azúcares) las 24 horas antes.

Tratamiento:
Consiste en disminuir de la dieta los productos que contienen lactosa. Hay que tener en cuenta que, una pequeña cantidad de lactosa no suele causar ningún trastorno a los pacientes deficitarios de lactasa. Incluso un volumen de leche que no se tolera, repartido en dos o más tomas, puede, en muchos casos, no provocar síntomas digestivos. Los productos lácteos fermentados, como por ejemplo el yogur producen una mejor absorción de la lactosa y se toleran mejor que la leche, ya que contienen microorganismos (bacterias beneficiosas) que liberan lactasa. Así mismo, en el mercado podemos encontrar leche de vaca preparada especialmente sin lactosa. Además, también existen productos fabricados a partir de vegetales que pueden sustituir la leche tradicional y que se suplementan con nutrientes como calcio, proteínas, etc... para que su contenido se parezca a la leche real (leche de soja enriquecida).