Los objetivos de la educación para la salud de un paciente con EII es aumentar sus conocimientos, ayudarles a modificar los estilos de vida no saludables y motivarlos a reforzar comportamientos que le ayudaran a mantener en remisión su patología.

Se han dado muchas definiciones de EpS ( Salleras, 1985; Costa y López, 1986) pero la mayor parte de ellas coinciden en señalar que se trata de procesos y experiencias con la finalidad de influir positivamente en la salud. La Educación para la salud es un instrumento de la Promoción de la salud que básicamente pretende facilitar los cambios de comportamientos hacia conductas saludables y eliminar factores de riesgo. Por ejemplo, proporcionando conocimientos acerca de los factores relacionados con la evolución de la enfermedad de Crohn y con la colitis ulcerosa o proporcionando pautas de ayuda, en el cuidado de los pacientes, para familiares.

Los principales aspectos que se derivan del concepto de EpS y que nos interesa resaltar aquí son:

  • Supone  la comunicación de información y desarrollo de habilidades personales.
  • Aborda la transmisión de información pero también fomenta la motivación, las habilidades personales y la autoestima.
  • Incluye información relativa a condiciones sociales, económicas, ambientales y a los factores y comportamientos de riesgo que influyen en la salud.

La EpS puede ser un instrumento o estrategia aplicable a:

  • Población "sana": escuelas, familias, comunidad...
  • Población "enferma": Centros sanitarios, Unidades monográficas de una enfermedad crónica, farmacias...

La Enfermedad inflamatoria intestinal (E.I.I.) como enfermedad crónica supone una nueva situación de salud tanto para el paciente como para su entorno. Así pues, la EpS, según los criterios que acabamos de mencionar, pasa a formar parte del  proceso de atención a la salud de las personas diagnosticadas de una E.I.I.

La aplicación de la EpS facilitará la atención integral a la salud, es decir, incidirá en la atención a todas las necesidades que puedan presentarse en la dimensión biológica, psicológica o social de la salud de las personas.

La actitud de los profesionales de la salud frente a cualquier persona a la que se le plantea un cambio de estilo de vida tiene que ser muy respetuosa y empática. Debemos poner en práctica la filosofía de la relación de ayuda y la entrevista motivacional.

En 1984, Prochaska y DiClemente formularon la hipótesis que los cambios de conducta siguen una serie de etapas más o menos estandarizada. En estos últimos años, el modelo de las etapas del cambio se aplica a la mayoría de pacientes que necesitan cambios de conducta para mejorar su salud.